Amon Tobin is a musician, DJ, and producer known for his massive sound walls of sampled jazz fused with drum and bass, intelligent dance music and samba.
Amon Adonai Santos de Araujo Tobin was born in Rio de Janeiro, Brazil. He relocated to England at an early age, where hip hop, blues and jazz caught his interest. He released four EPs and an album, Adventures in Foam, under the name Cujo, before he signed with Ninja Tune in late 1996. He has since released four critically acclaimed albums under his own name. After a three-year hiatus from releasing any major original work, he was contracted by video game company Ubisoft to compose the soundtrack for Tom Clancy's Splinter Cell: Chaos Theory, released in 2005.
Tobin is renowned for his creative use of sampling, from old recordings to motorcycles (Supermodified) and even the acoustics of buildings (Out From Out Where) which are stretched and skewed often beyond recognition. Resonances, delays, reverbs and a wide variety of sound effects also contribute to transform what was once familiar into something grotesque, unnatural but nonetheless compelling.
His intense and complex compositions often evoke mystery, suspense and excitement in the listener. Psychedelic ambiences are frequently blended with retro-jazz beats, creating a unique barrier of apparently incoherent sound layers. Tobin manages, however, to extract order from this acoustic chaos. This uniqueness and complexity make the task of categorizing his music a difficult one. Each of his albums unchart a new realm of polyrhythms and soundscapes.
Aside from his albums and collaborations, Amon Tobin has also produced the composition to the Hungarian film, Taxidermia.
Amon Tobin's music has also been used in many movies as well as adverts.
According to his official myspace blog, new album "Foley Room" will be released in March 2007. A 3-track single "Bloodstone" will be released in January 2007.
January 14, 2007
January 13, 2007
Profunda crisis en China por la falta de mujeres
La comisión de planificación familiar estima que dentro de sólo 13 años millones de chinos estarán solos. Es la consecuencia de un sistema que privilegia el nacimiento de niños y en el que son cada vez más frecuentes los abortos de niñas. Andreas Landwehr
El año pasado por cada cien niñas nacidas, los varones sumaban ya 118,58.
Faltan mujeres en China: millones de chinos ya están buscando en vano una compañera y se calcula que en el año 2020 habrá unos 30 millones de hombres de entre 20 y 45 años que estarán solos, según teme la comisión de planificación familiar.
Las causas deben buscarse en el hecho de que en China se privilegia tradicionalmente a los varones y son cada vez más los abortos de niñas. Por eso, el año pasado por cada cien niñas recién nacidas los varones sumaban ya 118,58.
Así se desprende de un informe sobre el desarrollo de la población publicado hoy. Ante la frustración de millones de hombres solteros, los expertos advierten ya hoy de una posible "inestabilidad social". Y eso que la tendencia no es nueva.
Ya en 1980 el porcentaje de varones en China con 108,5 por cada cien niñas estaba por encima del promedio mundial de 104 contra 107. Con la evolución de los aparatos de ultrasonido y el creciente bienestar, fueron en aumento los abortos de fetos femeninos. En algunas regiones, como en las sureñas provincias de Guangdong y Hainan incluso hay cien niñas por cada 130 niños. Sobre todo en el campo, los campesinos prefieren hijos varones, porque éstos se quedan con sus padres también después de casarse y se ocupan de ellos cuando son mayores, mientras que las mujeres tras la boda pasan a la casa de sus maridos y de sus suegros. Esa es la tradición en China desde hace milenios.
La política de un solo niño y una nueva y asequible técnica de ultrasonido agudizaron el problema.
Las peores cartas las tienen ya desde ahora los campesinos jóvenes en las regiones pobres. La falta de mujeres en el campo es un negocio para los traficantes de personas, que compran a niñas pequeñas que sus padres no quieren o que incluso las secuestran y las venden en los pueblos. Los diarios informan desde hace años de mujeres que son atraídas con promesas falsas o que son secuestradas, para vivir luego como esposas de un campesino pobre en un pueblo apartado.
"La discriminación de las mujeres sigue siendo el motivo principal del creciente desequilibrio entre los sexos en China", comentó Liu Bohong, investigadora de la asociación estatal de mujeres sobre estas nuevas cifras.
La nada popular y estricta política de planificación familiar en China, que en principio sólo permite un niño por pareja, fue defendida por la funcionaria, aun cuando otros expertos ven en ella una causa importante de la situación actual. Pero también está claro que el descontrolado crecimiento de la población de los hoy 1.300 millones de personas, traerá grandes problemas para los recursos en China y en el mundo.
Lo que no se debate es que el desequilibrio entre los sexos es "el resultado de una idea muy arraigada en la cultura china según la cual los hombres son superiores a las mujeres", dijo Liu Bohong a la agencia de noticias Xinhua. Pero la idea de que las niñas no valen nada es impulsada indirectamente por la planificación familiar dado que los campesinos sólo pueden tener un segundo hijo si el primero es "sólo" una niña.
Para no aumentar más la brecha, las familias con una sola niña reciben ventajas financieras, para formar a sus hijas. El hecho de que en 2004 entre los menores de 20 años haya habido 20 millones más de chinos varones que mujeres hace necesario tomar medidas drásticas.
En China no está permitido averiguar el sexo de un feto por razones que no sean médicas. Pero las violaciones de esta regla no se castigan debidamente.
Desde el 1 de enero, en la provincia de Henan, gravemente afectada, existen disposiciones más estrictas que controlan más los aparatos de ultrasonido y a los médicos y que dificultan claramente los abortos. Quien de todas maneras aborte una niña porque prefiere un niño, debe pagar entre 10.000 y 30.000 yuan (entre mil y tres mil euros) si es descubierto, cinco veces el ingreso anual de una familia.
January 10, 2007
Vicente Fatone:"Definición de la mística"
Hombre soy y nada divino considero ajeno a mí. Con esta fórmula podríamos indicar el término del proceso místico, que se inicia con la exigencia expresada así por Novalis: "Dios quiere dioses". En cuanto al proceso en sí, valen estas palabras: "un ejemplo de lo que los biólogos llaman tropismo, es decir, una tendencia inherente de los seres vivos a volverse hacia la fuente de su alimentación". Es el enderezamiento hacia la fuente que mana y corre, hacia la fons vitae de Ibn Gebirol. Y mejor aún valen las últimas palabras de Plotino: "vuelo del Único hacia el Único".
La mística es, ante todo, experiencia. Las explicaciones místicas –decía Nietzsche– pasan por profundas, pero no son siquiera superficiales. Y Nietzsche tenía razón, aunque no había advertido que no son siquiera superficiales porque no son explicaciones. Le hubiera bastado, para saberlo, abrir el libro de los "Nombres Divinos" donde se dice que ese largo discurso no tiene por objeto explicar nada, ya que se refiere a lo inefable. Pero, aunque no son explicaciones, no pretenden comenzar, como Hegel les reprochaba, con el pistoletazo de la intuición intelectual o de la verdad revelada. En el mismo tratado de Dionisio de Aeropagita se advierte que lo inefable escapa también a la mirada intuitiva de los bienaventurados.
La experiencia mística es, como toda experiencia, incomunicable, pero no imparticipable. Eso está igualmente en Dionisio. Como experiencia, la mística prescinde de explicaciones, aunque pueda tolerarlas; pero éstas no son ya explicaciones místicas sino explicaciones de la mística. Conviene señalarlo, para prevenir la confusión entre hecho y doctrina, entre mística y misticismo.
Ante todo, ¿de qué es experiencia, esta experiencia? La experiencia mística puede ser definida como sentimiento de independencia absoluta. La mística queda contrapuesta así a la religión, que, de acuerdo con la famosa definición de Schleiermacher, es sentimiento de absoluta dependencia. En ambos casos, la palabra "sentimiento" puede ser remplazada, como sucede en el pensamiento de Schleiermacher, por la otra: "experiencia". Se evitan así las implicaciones románticas y las restricciones de ese sentimiento que induce a no ver en la religión y en la mística sino un énfasis de lo afectivo, aunque ésta no había sido la intención de Schleiermacher. A pesar de esta contraposición, o gracias a ella, la mística es el término y el fundamento de la experiencia religiosa, y ésta, sólo un momento de un proceso que cobra sentido en aquella.
Esa independencia es absoluta. No se trata de una independencia lograda en este o aquel aspecto de la vida del espíritu sino por el espíritu mismo de su integridad. Sin embargo, siempre han merecido atención preferente, cuando no exclusiva, los aspectos devocionales y ascéticos de la mística, sus modos estético y ético. La frecuencia de expresiones y símbolos como los de "unión amorosa" y "aniquilamiento", referidos especialmente al sentimiento y a la voluntad, contribuyó al olvido y hasta al desprecio del aspecto lógico de la mística, presentando a ésta como solución irracional del problema del conocimiento. Por ello, los historiadores occidentales de la filosofía se han considerado con derecho a excluir de sus cuadros a Dionisio el Aeropagita y hasta a Meister Eckart, como si la mística no hubiese adelantado ninguna doctrina. De ahí que convenga, para fundar la definición que de la mística hemos dado, comenzar por el menos atrayente, aunque no el menos importante, de sus aspectos. Intentemos mostrar cómo esa independencia absoluta en que la mística consiste supone una liberación del pensamiento, y cómo la lógica de la mística se articula con las otras lógicas y las supera.
El desenvolvimiento lógico consta de cuatro momentos, que son: el momento prelógico, el momento formal, el momento dialéctico y el momento místico. El momento prelógico corresponde al de la llamada mentalidad primitiva, objeto de estudio especialmente en la escuela francesa de sociología. Como la existencia de esta mentalidad primitiva puede ser discutida, y lo ha sido, podemos referirnos al momento prelógico que se da en el sueño y que en definitiva corresponde al de aquella mentalidad. En vez de utilizar, para reconstruir esa lógica, el vago anecdotario de los viajeros, podemos utilizar nuestra propia experiencia de la ensoñación. Desde el punto de vista lógico, el sueño sólo conoce la afirmación: tal imagen es esto y es también, al mismo tiempo, esto otro; X, que es nuestro enemigo, se nos presenta como siendo simultáneamente nuestro enemigo Y. Esta lógica carece de principios, es indiferente a ellos y debe, por eso mismo, resolverse en la simplicidad de la afirmación ingenua. Todo en el sueño es y es presente, no se da en el sueño siquiera la oposición entre los distintos momentos del tiempo: no hay en el sueño ni recuerdo ni esperanza. El sueño es la afirmación indiscriminada e indiscriminante. En el sueño todo es, y no existe la sospecha ni de lo que ya ha sido ni de lo que aún no ha sido; no existe la sospecha del no ser en el tiempo. Y tampoco en el espacio; en el sueño, así como se da sólo el ahora, se da sólo el aquí, pues la afirmación no admite las restricciones del allá: su espacio es éste, como es éste su tiempo.
En el momento formal se descubre la negación, sin rechazar la afirmación. En el momento prelógico se afirmaba, simplemente; ahora, se afirma o se niega. Este momento significa un progreso con respecto al anterior, y ese progreso no consiste sino en el descubrimiento de la contradicción. El ser es, el no ser no es; afirmar y negar simultáneamente es imposible; los dos primeros juicios constituyen la réplica al momento anterior en que todo era; el segundo juicio postula la validez absoluta de este segundo momento, que declara ser el último. Lo contradictorio es imposible y lo imposible es contradictorio. Pero esta lógica no advierte que por ser puramente formal, despojada de contenido, la certeza que ofrece puede no ser la verdad. Los fantasmas del momento prelógico no han desaparecido. Este es un momento en que los fantasmas se han hecho puros: formas vacías.
Y llegamos al tercer momento lógico; que es el de la dialéctica. En el primero se afirmaba; en el segundo se afirmaba o se negaba, sin admitir, entre la afirmación y la negación, término medio; en este tercer momento se va a afirmar y negar. El segundo momento era el de la lógica de la identidad en que el ser es y el no ser no es; el tercer momento es la lógica de la contradicción. Si sólo el ser es y sólo la nada (o el no ser) no es, el ser y la nada, presentados como diferentes, se identifican. "No hay ni en el cielo ni en la tierra cosa alguna que no contenga tanto el ser como la nada." El puro ser, sin determinación alguna, es la pura nada, también sin determinación; ambas son abstracciones sin contenido. Por ello Hegel pudo lanzar su desafío: Quienes afirmen la diferencia entre el ser y la nada intenten, sin caer en el ser o en la nada determinados, demostrar en qué consiste esa diferencia. La lógica debe comenzar con ese puro ser, absolutamente vacío, indeterminado e inmediato que no es sino la pura nada, también absolutamente vacía, indeterminada e inmediata. Pero la pura nada y el puro ser son, a la vez, diferentes. Si no lo fuesen, la identidad del ser y de la nada impediría todo proceso. Los dos términos eran ya distintos como lo son lo real y lo irreal. Si cada uno de esos términos es ahora equivalente al otro –se considera obligado a aclararnos otro idealista– ha surgido una contradicción; dos términos definidos como incompatibles han resultado equivalentes. En el devenir, el ser se afirma como diferente de la nada, y ésta se afirma, a su vez, como diferente del ser; pero en ese devenir que los unifica se niega también el ser y se niega la nada. La dialéctica nos obliga, en el devenir, a afirmar y a negar tanto el ser como la nada. Lo que era imposible en el segundo momento, es aquí no lo posible, sino lo real y su fundamento: la contradicción misma. El ser y la nada subsisten en el devenir, que sólo es en cuanto el ser y la nada son distintos: el devenir los une, pues no consiste sino en el paso del uno al otro y por lo tanto suprime su diferencia. Hemos superado así, en este momento, el momento formal, que en busca de certezas ha prescindido de la verdad, y que se ha detenido en los fantasmas puros del ser y de la nada al afirmar que el ser es y la nada no es. Afirmando la contradicción y no la mera identidad, en este momento dialéctico se ha llegado a lo que nuevamente parece ser el último extremo: afirmar la nada y negarla.
La proposición "el ser y la nada son lo mismo" no quiere, como podría parecer, negar simplemente la diferencia –aclara Hegel–, pues contiene esa diferencia aunque la enuncie como identidad. La proposición es contradictoria, y en ella se da precisamente lo que debe darse: el ser y la nada, distintos en la unidad del devenir. La única dificultad, continúa Hegel, reside en que ese resultado no está expresado en la proposición, y sólo se lo descubre o reconoce mediante una reflexión exterior a la proposición misma. De nada vale agregar una segunda proposición en que se diga que "el ser y la nada no son lo mismo", pues esta proposición queda desconectada de la primera. De donde debe concluirse –y así concluye Hegel, aunque deteniéndose en su descubrimiento– que la proposición en forma de juicio no es apta para expresar las verdades especulativas.
Hegel alude varias veces al budismo y a la filosofía china como sistemas en que se ha intentado la más absurda de las aventuras: derivar la realidad concreta de la nada. Por esas tentativas de comenzar con la nada, "no vale la pena mover siquiera un dedo": esa nada de la que quisiera partirse, de la que se pretende extraer lo real, contiene ya el ser; y es siempre de éste –pero no entendido a la manera eleática, como ser que simplemente es– de donde ha de partirse. Pero si la absoluta indeterminación del ser se identifica con la nada, ¿no estaremos ante una cuestión de palabras?
Ya mucho antes de que se insinuasen los sistemas budista y taoísta que concluirían en misticismo, se planteó, toscamente, en el mundo oriental, la disputa: "En el principio era el ser"; "en el principio era el no ser"; y la disputa terminó, ante la imposibilidad de derivar la realidad del mero no ser que sólo fuese no ser, o del mero ser que sólo fuese ser, con el rechazo de ambos: "en el principio no era el ser ni el no ser". Uno y otro ofrecían, como punto de partida, las mismas dificultades que la dialéctica entrevé. La dialéctica opta por afirmarlos a ambos; pero como la simple afirmación de ambos no es sino duplicar la imposibilidad, también los niega. La negación de ambos duplica, a su vez, la imposibilidad. Afirmarlos y negarlos, cuando se los afirma y niega independientemente, no es sino insistir en los puntos de partida que se quiere superar. Es necesario –y así lo hace la dialéctica– afirmarlos y negarlos, pero en una relación intrínseca, y no como dos términos enfrentados, rígidos, que de ninguna manera podrían luego entrar en relación. Ni de la nada ni del ser era posible partir. Pero ¿por qué, entonces, insistir en que ha de partirse del ser y no de la nada, si ambos son idénticos en su absoluta indeterminación? ¿Por qué han de afirmarse y negarse ambos términos en la unidad del devenir, y no ha de negarse esa afirmación y negar también esa negación? Ésa es la actitud de la lógica budista, en la línea que conduce al misticismo de Nagârjuna. Ni la afirmación ni la negación aisladas, ni la afirmación y la negación unidas.
Heráclito afirmaba que el Uno, el único sabio, no quiere y sin embargo quiere ser llamado con el nombre de Zeus. La dialéctica se ha considerado, con razón, forma explícita y clara de ese principio. El momento místico tiene que consistir en la negación del momento dialéctico, y consiste en ello, como cada uno de los otros era negación del momento lógico anterior. Así se instaura la teología negativa, la lógica apofántica propia de la mística: negando aquel no quiere y quiere para convertirlo en esto otro: ni quiere ni no quiere. Ésta es la indiferenciación absoluta que puede servir de punto de partida. Indiferenciación donde hay, sin embargo, diferenciación (quiere y no quiere) pero negada.
El principio no es el ser del sistema eleático ni el ser del sistema dialéctico. El principio no es posible de afirmación ni de negación: ambas deben ser negadas, y en este sentido el principio es la negación de toda afirmación y de toda negación. El principio es lo que Otto ha llamado lo "enteramente otra cosa". En los úpanishads, como el mismo Otto advierte en los ensayos destinados a precisar su primer análisis de lo sagrado, se da ya esa fórmula, anyad eva, que vuelve a hallarse en el aliud valde y, con menos fuerza, en el dissimile, de San Agustín. Todas esas expresiones se resumen en la respuesta "neti, neti" (no es así, no es así), ante cualquiera afirmación o negación. Ya hemos indicado que lo mismo sucede en el budismo inicial. Ese sentido de lo que es "enteramente otra cosa" se afianza en los libros llamados del "Ápice de la sabiduría", donde el pensamiento parece complacerse en la paradoja, exactamente como en la paradoja parecía complacerse la dialéctica al esforzarse por superar el momento lógico que le era previo. Es la paradoja obligada para discriminar la naturaleza del principio, que no quiere, ahora, mostrar la contradicción sino negarla en su propio seno. Esto es lo que constituye la llamada irracionalidad de la mística: una irracionalidad que no es la negación de la lógica formal, de la lógica común, sino una negación de la lógica dialéctica, y su superación.
Primero fue el momento prelógico de la mentalidad primitiva que subsiste en el sueño: el momento de la afirmación sin conflictos. Luego, es el momento formal, abstracto, de la afirmación o la negación: el conflicto aparece cuando la afirmación y la negación, queriendo ser simultáneas, provocan la abstención del asentimiento. Se ha descubierto la contradicción, para negarla. El ser es; el no ser no es. Y no hay una tercera posibilidad. Luego es el momento dialéctico en el que se descubre una nueva contradicción: si el ser sólo es y la nada sólo no es, el ser y la nada, presentados como diferentes, se identifican. Afirmar meramente el uno y negar meramente el otro es una contradicción: se ha descubierto la contradicción del momento lógico y se niega ese momento negando que la contradicción sea imposible. Hay una tercera posibilidad: el devenir.
Ahora podrá entenderse el lenguaje y el pensamiento místicos. La lógica mística no afirma el ser ni la nada abstractos. Hegel reconocía que especialmente en la metafísica cristiana se había dado, con el rechazo de la proposición ex nihilo nihil fit, la afirmación de un tránsito de la nada al ser. Esta metafísica no era, pues, un sistema de la identidad, ya que no estaba fundada en el principio según el cual el ser solamente es y la nada solamente no es. Hegel admite, pues, que la metafísica cristiana supera la presunta posición budista que fundamentaría la realidad en una nada que sola es nada. Y admite también, expresamente, que del mismo modo supera la posición eleática y su esfuerzo por fundar la realidad en el ser que solamente es ser. En otras palabras, la metafísica cristiana había superado lo que la dialéctica quiere superar. No se le puede, entonces, hacer ya el reproche de haber querido comenzar con el "pistoletazo" de la revelación interna o de la intuición intelectual. Para negar la diferencia del puro ser y la pura nada, Hegel recurre, además, en su lógica, a las imágenes de la pura luz y la pura tiniebla: en la pura luz se ve tan poco como en la pura tiniebla, pues el puro ver es un puro no ver. Sólo la tiniebla hace visible la luz. A la misma imagen se recurre en el momento místico. Dionisio el Aeropagita ensaya, en su itinerario de ascenso y descenso en busca de expresiones para el principio, todas las afirmaciones y todas las negaciones. En el primer caso es el ascenso hacia la luz, y en segundo el descenso a las tinieblas. Pero ni en la luz ni en las tinieblas puede hallar el alma el refugio suficiente: debe buscarlo en la oscuridad transluminosa, en el rayo de tiniebla. En el ascenso, aparece la afirmación del ser por la vía eminencial; en el descenso, su negación; y en seguida se descubre la insuficiencia de la afirmación y de la negación. Llega, así al momento dialéctico, que es el de la oscuridad transluminosa y el rayo de tiniebla. Es entonces cuando se descubre que el no ser no es mero no ser, sino que está trabajado por la aspiración al ser; y por ello puede decirse que en el no ser se dan hasta el bien y la belleza, y que en el bien y en la belleza se da, de cierta manera, el no ser. Invocación de la nada al ser y vocación del ser hacia la nada.
Pero ése es sólo el proceso, y no su término. En el término, el proceso ha de ser negado, dejando de ser proceso, y para ello ha de mostrar en grado máximo su fuerza apofántica. El devenir –había dicho Hegel con otra intención– concluye en un resultado quieto. Esa quietud es, ahora, la última negación. Por ello la Teología Mística de Dionisio el Aeropagita termina negando todos los momentos lógicos posibles: el principio ni es ni no es; ni quiere ni no quiere ser llamado Dios, ni Unidad, ni divinidad; no está inmóvil, ni en movimiento, ni en reposo; no es tiniebla ni es luz, ni es error ni es verdad. El principio, absolutamente independiente, excede todas las afirmaciones y todas las negaciones, no admite afirmación ni negación alguna. No admite siquiera estas mismas negaciones, que también deben ser negadas y que por ello no pueden encontrar, como para su verdad declaraba no poder encontrarlo la dialéctica, un juicio en que expresarse.
Ahora sí la mística puede ser condenada a silencio. Ya ha descubierto, mediante la redención del pensamiento –que es uno de sus caminos, y no el único–, la independencia absoluta que nos había servido para definirla.
[Publicado originalmente en Insula (Bs.As.) 3 (1943): 192-199. Edición de Ricardo Laudato]
January 8, 2007
Padre del lsd cumplirá 101 añitos
Albert Hoffmann descubrió el ácido lisérgico por casualidad
* Dice que brindaba “angustia, vértigo y visiones sobrenaturales, al mismo tiempo que un profundo sentimiento de felicidad y paz”
* “Fue la sustancia de culto de los hippies y los movimientos antiguerra de Vietnam. Por esos motivos políticos fue ilegalizada”, agrega
RODRIGO CARRIZO
Ginebra / EL PAÍS
En las afueras de Basilea se encuentra la localidad de Leimental. Probablemente, su inquilino más famoso sea un científico nacido en Baden el 11 de enero de 1906. El doctor Albert Hoffmann comenzó su trabajo de investigador en la farmacéutica Sandoz (la actual Novartis) en 1929, donde permaneció hasta su retiro en 1971. Es conocido mundialmente como el padre del LSD, descubierto por azar en el curso de sus investigaciones el 16 de abril de 1943.
El profesor Hoffmann disfruta de buena salud y una envidiable lucidez. Su única queja es ante “el constante acoso de periodistas de todo el mundo” aunque, agrega bromeando, le gustaría “vivir 100 años más”. Interrogado sobre las posibles aplicaciones de su descubrimiento, Hoffmann comentó a EL PAÍS que no ve “nuevos usos potenciales del LSD”.
“En su época lo hemos utilizado en casos clínicos que no podríamos repetir hoy. Puede ser útil en caso de dolores agudos o pacientes terminales. Lo esencial”, recalca, “es que el LSD actúa sobre la conciencia, que es lo que nos distingue de los animales”.
El profesor Hoffmann trabajaba en 1938 en la búsqueda de estimulantes circulatorios cuando encontró un derivado del hongo del cornezuelo del centeno y logró sintetizar su principio activo. Nacía así la dietilamida del ácido lisérgico, o LSD.
Angustia, vértigo y visiones sobrenaturales
Los laboratorios no le encontraron utilidad práctica y fue dejado de lado hasta un día de 1943, cuando, por accidente, una gota entró en contacto con su brazo produciéndole “angustia, vértigo y visiones sobrenaturales al mismo tiempo que un profundo sentimiento de felicidad y paz”.
Tras varios años de coexistencia pacífica con la nueva droga, llegó la prohibición y la persecución. ¿Por qué? Hoffmann comenta: “El LSD se ilegalizó en 1968 dado que se convirtió en la droga de moda en los Estados Unidos. Fue la sustancia de culto de los hippies y los movimientos antiguerra de Vietnam. Por esos motivos políticos fue ilegalizada”. El investigador agrega: “En el pasado fue sagrada, sólo podía ser administrada por sacerdotes o chamanes, pero si se convierte en droga de moda se descontextualiza”.
Hoy, la ciudad de Basilea rendirá un homenaje al científico en presencia de numerosos invitados y personalidades. Entre ellos se cuentan H. R. Giger, el ganador del Oscar en 1978 por los diseños de Alien, y el psiquiatra Stanislav Grof, quien comentó a este periódico que tuvo su primera experiencia con LSD hace 50 años, y que eso transformó su vida, “a nivel humano y científico”. Grof considera “una tragedia para la psiquiatría la pérdida del LSD como instrumento de trabajo, ya que es una herramienta que no tiene ningún elemento intrínseco negativo”.
Hoffmann lucha hoy por la legalización del uso del LSD en manos de “los nuevos chamanes”. En su opinión, “los sacerdotes de nuestro tiempo son los psiquiatras, y a ellos se les debería permitir el uso del LSD con fines terapéuticos”. Concluyó diciendo: “Mi mayor deseo es que la ciencia pueda volver a experimentar e investigar con LSD”.
Del 11 al 15 de este mes, científicos de todo el mundo se reunirán en Basilea en el congreso 100 Años de LSD, para intentar obtener la legalización de las investigaciones y su uso terapéutico. Albert Hoffmann es definido en su país como “uno de los pocos suizos que han cambiado el mundo”. El interesado prefiere ser recordado como “un abuelo que ama jugar con sus cuatro bisnietos en los jardines y los bosques”.
Entrevista de Stanislav Grof al Dr. Albert Hofmann, creador del lsd link
January 7, 2007
La religión realmente ha convencido a la gente de que hay un hombre invisible que vive en el cielo, que mira todo lo que hacés cada minuto del día. Y este hombre invisible tiene una lista especial de 10 cosas que no quiere que hagas. Y si hacés alguna de esas 10 cosas, él te tiene preparado un lugar especial lleno de fuego y humo y ardiendo y tortura e ira adonde te envía a *vos* para vivir y sufrir y arder y ahogarte y gritar y llorar para siempre jamás hasta el fin de los tiempos... pero él te ama."
George Carlin
Ya veníamos necesitando una síntesis, algo deje contentos tanto a creacionistas como a evolucionistas.
Era re fácil! cómo no se nos ocurrió? Resulta que somos producto de la evolución, es verdad, pero también es verdad que fuimos manipulados genéticamente por 'algo' superior; concretamente, los Anunnaki (la gente que bajó del cielo, según los Sumerios) mezclando su propio ADN con el de unos monos feos que pululaban por acá, a ver si servían por lo menos para minería (oro!).
Después, como salimos tan lindos, empezaron a querer cruzarse con nosotros. Y como esto no le gustó a la cúpula quisieron limpiarnos con una buena inundación. Pero les salió mal, nos salvó un Anunnaki bueno y después nos enseñaron un par de cosas (matemáticas, astronomía, tecnología, construcciones avanzadas y los modos de una sociedad civilizada) y se tuvieron que ir que se les iba de fase el planeta, y quedaron algunas civilizaciones grosas emergiendo, en Egipto y en Centroamérica.
January 3, 2007
Brújulas naturales en los seres vivos
Richard Blakemore, microbiólogo de la Universidad de Durham, publicó la primeras pruebas incuestionables de la interacción entre el campo geomagnético (o magnético) y el ser vivo. Al observar muestras de agua recogidas en sedimentos de Woods Hole, Blakemore advirtió que un gran número de bacterias nadaba hacia un extremo de la gota de agua situada sobre la platina del microscopio. Pensó, en un comienzo, que tal vez se tratara de una especie de fototaxia (orientación hacia la luz), pero luego comprobó que ocurría lo mismo sin estímulo luminoso; las bacterias seguían aglomerándose en el mismo extremo de la gota. Verificó, a continuación, que la respuesta observada se alteraba drásticamente en presencia de un campo magnético. Las observaciones de Blakemore mostraban que ciertas bacterias se orientaban en el campo magnético terrestre y nadaban paralelamente a las líneas de campo.
Los análisis de microscopía electrónica y otras técnicas demostraron que en el interior de esas células había cristales de magnetita, un mineral fuertemente magnético, muy común en la superficie terrestre. En diversas bacterias se ha puesto de manifiesto que los cristales de magnetita forman una cadena lineal que actúa como la aguja de una brújula. Cada cristal encontrado en el citoplasma se halla envuelto por una membrana biológica, prueba de que la magnetita forma parte de un orgánulo especializado: el magnetosoma.
La orientación magnética de las bacterias caracteriza un tipo de taxis en el que el campo magnético aparece como estímulo, por cuya razón se le denomina magnetotaxia y, magnetotácticos, los microorganismos que lo presentan. Las velocidades de emigración pueden ser bastante altas; las bacterias de 1 micra de diámetro llegan hasta las 200 micras por segundo.
La orientación magnética presentada por estos microorganismos admite una explicación sencilla. El material magnético hallado en el citoplasma produce un momento magnético resultante que interactúa con el campo externo, interacción que se desarrolla en el sentido de orientar la cadena de cristales en línea de campo a través de un par de fuerzas proporcional al momento magnético de la célula y al campo magnético. El desplazamiento observado se debe a la acción del flagelo, orgánulo de la motilidad de esos organismos.
Tenemos, pues, en resumen, que el microorganismo suspendido en un medio se comporta como una brújula microscópica natural y que la acción flagelar produce el desplazamiento observado.
Las bacterias magnetotácticas medran en lugares muy dispares y constituyen poblaciones importantes en los sedimentos acuosos de todo el mundo. Por su parte, la inclinación del campo magnético difiere con el lugar. Ambos, los microorganismos magnetotácticos del sur geomagnético y los del norte geomagnético, emigran hacia abajo, hacia la región de menor concentración de oxígeno molecular. Es probable que todos los microorganismos magnetotácticos sean anaeróbicos (vivan en un ambiente reductor) o microaeróbicos (en bajas con centraciones de oxígeno).
Para que la orientación se ordene siempre hacia abajo, la dirección del momento magnético, en relación con el flagelo, debe ser la contraria a la que manifiestan las bacterias del hemisferio norte y la del sur. Las bacterias del sur, las halladas en el hemisferio sur geomagnético, poseen momento magnético antiparalelo a la dirección del movimiento; dicho de otro modo, su vector momento magnético apunta hacia el terminal flagelar. Las bacterias del norte, por contra, presentan una orientación de momento magnético inverso. En la región del ecuador magnético se encontraron poblaciones de microorganismos magnetotácticos con un reparto equitativo de individuos sur e individuos norte.
Se han encontrado individuos magnetotácticos en bacterias del género Sipirllium, Coccus, Diplococcus, etc.
En algunas bacterias se han encontrado cristales que no contienen oxígeno, pero sí tienen hierro y azufre, por lo que se asemejan al mineral pirrotina (FeS). También se ha identificado otro sulfuro de hierro llamado greigita (Fe3S4). Para otros investigadores, se trata de una suma de dos cristales: greigita y pirita (FeS2).
Año tras año, llegado el otoño, las mariposas monarcas (Danaus plexippus) abandonan la región de cría, en el oriente de Estados Unidos y Canadá, y recorren 4000 km. hasta llegar a sus zonas de invernada en Méjico. Estas mariposas se sirven de una brújula solar para orientarse durante el viaje migratorio. Se basan en la hora del día y la posición del sol para mantener un ángulo de orientación y un rumbo al sur. Pero, pese a la falta de señales en el firmamento, las monarcas continúan orientándose correctamente, de donde se infiere que esas mariposas poseen también otro mecanismo de orientación, quizá una brújula geomagnética.
Las crías de tortuga boba (Caretta caretta), que nacen en las costas de Florida, se adentran en el mar, estableciendo en seguida el rumbo que las aleja de la costa. Después de penetrar en la corriente del Golfo, las jóvenes tortugas podrían nadar, Atlántico arriba, en dirección este, torcer con rumbo sur para rodear los Sargazos, y, por fin, en el regreso, hacia el oeste, hacia las playas de Florida. Quizás una de cada 100 (las que llegan a adulta) navegarán de vuelta, camino, frecuentemente de la misma playa donde nacieron, para esta blecer la nidificación. Estas tortugas son capaces, recién nacidas, de realizar viajes de unos 12.000 km. Viajan de noche y a gran profundidad, por lo que el Sol no les sirve de nada. Los fondos submarinos son demasiado profundos para servir de punto de referencia, y los sonidos y los olores sólo pueden ser útiles a corta o media distancia. Desde hace unos 10 años, los especialistas buscan la respuesta en el campo magnético terrestre. Dicho campo da una información fiable de día y de noche y casi no es modificado por las perturbaciones meteorológicas. Las tortugas marinas, por tanto, podrían utilizarlo para orientarse.
Al poco de penetrar en el océano, inferíamos, las crías comenzaban a fiar en una brújula magnética. La brújula continuaría operando después de que las tortuguitas perdieran de vista la costa, permitiéndoles persistir en su ruta uniforme hacia alta mar, hasta la corriente del Golfo.
Las tortugas marinas disponen, en potencia, además de información sobre la inclinación de la línea de campo magnético y de la intensidad de campo, de una fuente adicional de información magnética: la proporcionada por las bandas de máximos y mínimos magnéticos del suelo marino. Esas bandas se presentan en las zonas de expansión del fondo oceánico, áreas de alejamiento de placas. Cuando el material emergido se enfría, adquiere una magnetización paralela a la dirección del campo geomagnético. La polaridad del campo magnético de la Tierra se ha invertido a intervalos regulares durante la historia del planeta (al menos 23 veces sólo en los últimos 5 millones de años). Por tanto, las bandas de fondo oceánico formadas durante períodos de polaridad geomagnética opuesta están magnetizadas en direcciones opuestas. A medida que el suelo oceánico se expande, las placas se van distanciando mutuamente, proceso que con el tiempo produce una serie de bandas alternas a lo largo del fondo oceánico. La señal magnética de cada banda puede sumarse al campo geomagnético local, aumentando ligeramente el campo total (creando máximos magnéticos), o bien se opone al campo actual de la Tierra, reduciéndolo (lo que resulta en mínimos magnéticos). Podemos detectar tales bandas de intensidad magnética máxima y mínima en regiones muy extensas de océano abierto. Algunos investigadores han demostrado que las ballenas y los delfines quedan con frecuencia varados en playas donde los mínimos magnéticos intersecan la tierra, lo que da pie para suponer que los cetáceos siguen esas rutas en su migración. Dichas sendas podrían proporcionar información direccional a las tortugas migrantes.
La utilización del campo magnético por las aves para orientarse durante las migraciones, sospechada ya por los ornitólogos a principios del siglo XIX, es, desde hace unos 30 años, un hecho establecido. Esta brújula magnética podría ser la primera de que disponen las crías sin experiencia migratoria; las demás brújulas (solar, estelar, o basada en la polarización de la luz), se constituyen durante la experiencia de vuelo.
La idea de que los fotorreceptores podrían estar implicados en la percepción del campo magnético fue formulada por primera vez en 1977 por el físico inglés M. Leask, de la Universidad de Oxford, sobre bases teóricas. Según este autor, la rodopsina (principal fotopigmento de la retina) podría detectar el campo magnético gracias a un fenómeno físico de tipo "bombeo óptico". La absorción de fotones por la rodopsina haría pasar los electrones de estas moléculas a niveles exci- tados, algunos de los cuales están dotados de propieda- des magnéticas. Los millones de moléculas de rodopsina quedarían transformados en minúsculos imanes temporales capaces de alinearse siguiendo las líneas del campo magnético. Semejante mecanismo estaría asociado a los procesos de visión o, como sugieren algunos investigadores, podría dar origen incluso a una percepción visual del campo magnético terrestre.
Esta teoría es particularmente seductora porque numerosos estudios han puesto de manifiesto que las aves utilizan una brújula magnética de inclinación, basada en el ángulo que las líneas de campo forman con el horizonte. Dichas línea se inclinan hacia abajo en el hemisferio norte y hacia arriba en el hemisferio sur. Por ello, el ángulo varía entre cero grados en el ecuador geomagnético y noventa grados en los polos, lo cual permite a las aves orientarse con respecto al ecuador. Los fotopigmentos de la retina, que según Leaks, se orientan en la dirección del campo magnético, estarían implicados en la detección del ángulo de inclinación.
Pese al entusiasmo (o la prudencia) que suscitan estos estudios, la percepción del campo magnético por los fotopigmentos no da cuenta por sí sola del compor- tamiento de orientación del ave. El último estudio, que acaba de ser publicado por el equipo alemán y austra- liano, en colaboración con la universidad del estado de Nueva York, sugiere que en la orientación de migración de llamado pájaro de anteojos (Zosterops lateralis) in- tervienen también los cristales de magnetita. C. Walco- tt, J. L Gould y K. L. Kirschvink, de la universidad de Princeton, descubrieron en 1979 la presencia de crista- les de magnetita en el cráneo de la paloma, entre el hueso y la duramadre, y sugirieron que podían jugar un papel en la detección del campo magnético. Sem, en aquel entonces en la universidad de Francfort, y el propio Beason, identificaron estos cristales en la parte anterior del cráneo, encima del pico, de un ave migra- toria del nuevo mundo, el goglu (Dolichonix oryzivo- rus).
En 1987, y más tarde en 1990, estos autores demostraron que las ramas oftálmicas y supraorbitales del nervio craneano trigémino inervan esta región y responden a variaciones artificiales del campo magné- tico. No obstante, sólo se obtienen modificaciones de la actividad eléctrica del "sistema trigeminal" para varia- ciones de intensidad del campo magnético, y no para variaciones de dirección. Este sistema, en consecuen- cia, no estaría involucrado en el funcionamiento de la brújula magnética. Dado que la intensidad del campo varía con las zonas geográficas, podría ser que indicara la posición y permitiera que el ave estableciera un mapa magnético de navegación.
Los experimentos sugieren que, al menos para el pájaro de anteojos, los cristales de magnetita presentes en la cabeza, no sólo indican la posición del pájaro (mapa de navegación) sino que también juegan un pa- pel en la dirección a tomar (brújula). Una hipótesis seductora propuesta por los autores supone que ambos sistemas, uno dependiente de la luz y el otro de la magnetita, son dos componentes complementarios de un mismo sistema de orientación.
Según un grupo de investigadores, las palomas mensajeras sólo recurren a la brújula interna de magne- tita cuando carecen de otras pistas de navegación: cuan- do no hay ni sol, ni luna, ni estrellas.